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El PRD, un callejón sin salida

23 de Marzo, 2016.- Algunos analistas consideran como probable que el Partido de la Revolución Democrática (PRD), no gane ninguna de las alcaldías que estarán en juego en la Ciudad de México en el 2018. Resulta preocupante el rompimiento entre Carlos Estrada Meraz, delegado de Iztacalco y Julio César Moreno Rivera quien controla al grupo que administra la delegación Venustiano Carranza. El conflicto pone en riesgo la viabilidad del proyecto perredista. Por lo que se refiere a las demás demarcaciones: Álvaro Obregón, Coyoacán, Iztapalapa y Gustavo A Madero difícilmente se retendrán. El gobierno de Miguel Ángel Mancera podría ser el último emergido que surge del Sol Azteca.

En este contexto, el ambiente que prevalece en la delegación Iztacalco es de una aparente resignación ante el final de una era. Nadie quiere percatarse que en la explanada delegacional los vecinos realizan manifestaciones de rechazo en contra de las autoridades. Sin duda el principal problema de Estrada Meraz, es que la población no lo conoce, todavía creen que su antecesora Elizabeth Mateos Hernández es quien gobierna. Además los funcionarios de la anterior administración que repitieron no acatan las órdenes del actual jefe delegacional de dicha demarcación. Es lógico que exista poca difusión de los muchos programas sociales que impulsa el delegado. Ante tal situación se afinan detalles para concretar un medio de comunicación propio. Ahora bien, más allá de la relación sentimental entre Estrada Meraz y Mateos Hernández deberían separarse políticamente y así tener una mayor posibilidad de sobrevivir.

Los problemas de Iztacalco terminarán contaminado a Israel Moreno Rivera, jefe delegacional en Venustiano Carranza quien ha seguido con la tónica que implementó Julio César Moreno Rivera de mantener un control total. A ningún partido político de oposición se le permite hacer campaña y quien lo realiza es bajo su propio riesgo. Las voces de inconformidad entre los vecinos se han ido acumulando y los perredistas corren el riesgo en esa zona de la ciudad de sufrir una desagradable sorpresa dentro de dos años.

De concretarse la caída del PRD en la Ciudad de México, está tendría repercusión en las entidades que gobiernan. En Michoacán el gobernador Silvano Aureoles Conejo intenta frenar la deserción hormiga de militantes dando nombramientos a granel, la dificultad que enfrenta es la falta de recursos. Mientras en Morelos, Graco Ramírez Garrido Abreu fue rebasado por la inseguridad y ahora paga las consecuencias, buscará terminar con decoro su mandato. El mejor posicionado es el mandatario de Tabasco, Arturo Núñez Jiménez quien tiene posibilidades de quedarse con ese partido político. El pasado 13 de marzo, logró imponer a su candidato Gerardo Gaudiano Rovirosa, en la elección extraordinaria del municipio de Centro. Los grandes perdedores fueron el ex mandatario priísta Roberto Madrazo y Andrés Manuel López Obrador líder del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

En este escenario deprimente, resultó poco afortunado que se judicializaran las designaciones de los candidatos a gobernadores de Puebla, Zacateca y Oaxaca. En esta última entidad el presidente nacional del Sol Azteca Agustín Basave Benítez restó importancia a la candidatura del experredista Benjamín Robles bajo las siglas del Partido del Trabajo (PT).

En este sentido todo indica que la dirigencia del PRD ha iniciado un camino sin retorno que lo conducirá a ser un partido satélite de Acción Nacional (PAN). De esta manera podría concluir la historia que se inició como un sueño en 1988. Como dicen nadie sabe para quien trabaja.




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